jueves, 19 de octubre de 2023

"El silbido de los fuegos"

 

Ya han quedado atrás las fiestas del Pilar. Pasamos en Zaragoza unos días yendo de un lado para otro y, como en todas las fiestas populares, comiendo y bebiendo. La cosa era disfrutar de la calle, la familia y los amigos.

Entre los actos que se organizan y que son multitudinarios, además de conciertos y otras historias, están los fuegos artificiales. El otro día fui a verlos a un parque y las figuras formadas en el cielo, la multitud de colores y sus ruidos mantenían a la gente embelesada.

Pensaba yo mientras en todas aquellas personas que, por su condición de autistas sufren con esas explosiones de ruidos y colores, así como de esos animales, perros generalmente, que lo llevan fatal también. Con todo mi respeto hacia todos ellos quería plasmar hoy otra idea.

Los niños, subidos muchos de ellos a hombros de sus progenitores, seguían las estelas que surcaban el cielo con miradas de ilusión. En un momento dado, sin que mis pensamientos anteriores se esfumaran, unos de los grupos de fuegos lanzados hicieron que mi cabeza comenzara a pensar en otras cosas por sus insinuantes silbidos al ascender antes de explotar. Al ser disparados hacia la oscuridad del cielo entre aquellos árboles del parque su sonido era distinto a los anteriores y me hizo pensar en las noticias de la tele de estos últimos días en la guerra de Israel y la frontera de Gaza, incluso me remontó mucho más atrás a la de Rusia y Ucrania, y a tantas otras que ni sabemos de su existencia y donde las empresas armamentísticas y otros muchos grupos económicos se están forrando a manos llenas a costa de la muerte de muchas personas inocentes, entre ellas niños como los que a mí lado, a hombros de sus mayores miraban el cielo absortos entre ruidos y colores.

Pensé en las personas de la guerra, los que sufren a diario mientras nosotros disfrutamos de nuestras fiestas tan esperadas como merecidas, en esos niños de cara sucia debido al polvo producido por las explosiones y los derrumbes de sus casas y de sus vidas. Imagino sus miradas y sus pensamientos mientras escuchan el silbido de esos fuegos que en la guerra también generan colores y humo, pero a la vez muerte y destrucción.


¿Dónde está la conciencia de los gobernantes? Desde luego lejos de sus egos y sus bolsillos repletos de dinero que huele a muerte, sangre y destrucción. ¡Ya está bien! Como diría el gran humorista Gila ¿Podrían parar la guerra un momento? Y yo añado, si puede ser definitivamente, mejor.

                                                         Fco. Javier Lozano 19 – 10 – 23

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